martes, 10 de abril de 2012

Estevia, una planta alimentaria revolucionaria

Un pequeño arbusto subtropical

La Stevia rebaudiana (Bertoni) es un arbusto originario del Paraguay y Brasil conocido por los indígenas guaraníes y del Mato Grosso desde tiempos ancestrales, al que denominaban Ka´a He´ë   (hierba dulce). Este arbusto alcanza los 90 cm de altura y se caracteriza por tener las hojas de color verde brillante y algo avellutadas, lanceoladas o elípticas y dentadas, en posición alterna, las cuales miden entre 3 y 5 cm de largo por 1,5 a 2 cm de ancho. Los tallos son pubescentes y rectos, mientras que las raíces filiformes son esencialmente superficiales y tienen suficiente fuerza vital para facilitar el rebrote de la planta.

Es una planta dioica cuyas flores son pequeñas, tubulares y de color blanco, sin fragancia perceptible. Se agrupan en panículas corimboides formadas por pequeños capítulos axilares que van creciendo poco a poco. Sus flores las polinizan las abejas. En nuestras latitudes no es habitual que dé frutos fértiles. Los frutos son aquenios dotados de un vilano que el viento transporta con facilidad. De todos modos, el mejor método de reproducción para su cultivo son los esquejes. El hábitat natural de esta planta son las regiones semiáridas como las de la región de la Cordillera de Amambay, en Paraguay. En estado silvestre crece en terrenos arenosos, poco fértiles pero con un buen drenaje. Requiere días largos y mucho sol. Los españoles la adoptaron como edulcorante para bebidas y otras golosinas, por lo que era conocida como “hierba dulce”. Sin embargo, no es hasta finales del siglo XIX que el botánico paraguayo Moisés Bertoni la clasifica en 1899.

Dulce y saludable

En actualidad es utilizada como edulcorante en varios países como Paraguay, Japón, Corea, China, Taiwán y diversos países americanos y asiáticos. En Japón, por ejemplo, se utiliza desde los años setenta como edulcorante natural sustitutivo del azúcar y otros de origen sintético. Allí tiene una cuota de mercado superior al 50 %, especialmente en el momento en que se percibió que algunos de estos edulcorantes (denominados como E9XX) tenían efectos nocivos para la salud humana. Recordemos que el mercado de los edulcorantes está dominado por el azúcar, el jarabe de maíz alto en fructosa y productos sintéticos como la sacarina, el ciclamato, el aspartamo y  la sucralosa; algunos de ellos con serias dudas sobre sus posibles efectos cancerígenos. Sin embargo, en otros países -caso de Estados Unidos- sólo se autoriza como complemento dietético y tiene prohibido su uso como edulcorante o aditivo alimentario desde 1991 por parte de la U.S. Food and Drug Administration. La Comisión Europea rechazó en el año 2000 la propuesta de permitir su uso, por la existencia de dudas respecto a su seguridad sanitaria.  Ante este rechazo, un equipo internacional de científicos, liderado por Jan Geuns y Johan Buyse de la Universidad Católica de Leuven en Bélgica, publicó un libro en el que se suman pruebas de la seguridad de la Estevia. En abril de 2004, este centro organizó un Congreso Internacional sobre la Seguridad de la Estevia. Las conclusiones de este simposio demuestran la completa seguridad de esta planta con su dulce sustancia.

Desde el año 2005 ha tenido un nuevo impulso la producción de Etevia o ka'a he'e, ya que la OMS (Organización Mundial de la Salud) autorizó su uso como edulcorante. Su utilización como edulcorante ha venido incrementándose desde que en Japón la tecnología para la extracción del esteviósido, su principal componente, así como la tecnología para la eliminación del sabor amargo que presenta tomó un importante desarrollo.

Los beneficios del dulzor de la Stevia

La hoja verde de la Estevia contiene, de forma natural, una sustancia que es 15 veces más dulce que el azúcar de mesa o refinado. El extracto de esta substancia es rica en esteviósido y rebaudiósido, que pueden obtenerse en laboratorio. A diferencia del azúcar de caña o remolacha, el edulcorante natural de la Estevia no aporta calorías al organismo, ya que no se metaboliza, con lo que la naturaleza nos aporta en esta planta el sabor dulce sin las contraindicaciones para la salud que supone la ingesta de los edulcorantes que, como el azúcar, pueden causar sobrepeso, diabetes, etc. La Estevia aporta un edulcorante de mesa ideal para la elaboración de bebidas, dulces, mermeladas, chicles, repostería, confituras, yogures, etc.
La fuente de salud de la Estevia radica en que sus hojas poseen una sustancia denominada esteviósido, constituida por una mezcla de por lo menos ocho glucósidos diterpénicos. El glucósido es una molécula obtenida por condensación entre dos monosacáridos, mientras que un terpeno es un lípido derivado del hidrocarburo isopreno, que es entre 100 hasta 300 veces más dulce que la sacarosa y que, por sus características físico-químicas y toxicológicas, permite su inclusión en la dieta humana para ser utilizada como un edulcorante dietético natural, sin efectos colaterales. Una planta de 1 m de altura rinde unos 70 g de material seco utilizable, de los cuales 25 g corresponden a hojas. El esteviósido es un “polvo blanco cristalino, inodoro, no higroscópico, no fermentable, de sabor dulce aún en soluciones muy diluidas, que es muy soluble en agua”. Sin embargo, tiene como principal obstáculo para su comercialización lo que se denomina un retrogusto, que para ser eliminado requiere procesos de laboratorio costosos. La ingesta de las hojas tiernas es mucho más económica y con más propiedades medicinales que los extractos purificados.

Propiedades medicinales de una planta comestible


Resulta que la Estevia no sólo afecta a los niveles de azúcar sanguíneo, sino que los regula. Por este motivo, se ha convertido en una planta esencial para la calidad de vida de los diabéticos, a la vez que contribuye a regular la presión arterial, es un potente diurético y facilita la absorción de grasas. Científicos de la Universidad de Aarhus (Dinamarca) han aportado nuevas perspectivas muy prometedoras sobre los componentes de la Estevia en el tratamiento de la diabetes tipo-2, resultados que también se están constatando en afectados por esta enfermedad en España e incluso con casos del tipo-1. También se esta avanzando en identificar sus propiedades como antiséptico bucal y antiinflamatorio. Por otra parte, en Japón esta muy extendido su uso como mejorante del suelo, de plantas o para la salud de los animales de granja.

Las investigaciones científicas demuestran fehacientemente que el consumo de Estevia a largo plazo es seguro para las personas, que su consumo influye de manera favorable en los niveles de glucosa en sangre de los diabéticos y que regula la presión arterial de los hipertensos. Así mismo, su consumo no modifica otros parámetros (lípidos, función renal y hepática). Esta opinión contrasta con la irreductible presión de la industria de los edulcorantes para que en Estados Unidos, principal consumidor de edulcorantes del mundo, no pueda usarse como aditivo alimentario.

Tanto la FAO como la OMS han tomado ya determinaciones para certificar la inocuidad de esta planta y, por tanto, incluir a la Estevia en una lista temporal, como paso previo para el definitivo pasaje a su “Codex Alimentarius”. De hecho, el FAO/WHO Expert Comité on Food Aditives (JECFA) ya admitió la ingesta de hasta 2 miligramos por kg/día de glicósidos de esteviol (calculados como esteviol), cantidad muy alta (equivalente a 110 gramos de azucar al dia), que abre una vía clara para el reconocimiento generalizado.

Algunos estudios indican su actividad antibiótica, en especial con las bacterias que atacan las mucosas bucales y los hongos que dan origen a la vaginitis en las mujeres. Por sus propiedades curativas, sobre todo en Sudamérica se utiliza también para contrarrestar la fatiga y para combatir dolencias en el hígado, el páncreas y el bazo. Más allá del poder endulzante de los principios activos contenidos en la hoja de la Estevia, esta planta se perfila como una planta extraordinaria que podría beneficiar la salud de la humanidad y contribuir a la mejora de la economía de los campesinos. En la medicina paraguaya se utiliza la Stevia rebaudiana como hipoglucemiante, digestivo, cardiotónico, diurético, hipotensor, vasodilatador, antiácido, etc., además de por los mencionados efectos beneficiosos en la absorción de grasas y la presión arterial.

Regulación de la estevia

Hasta el momento, EEUU autoriza su comercialización en herboristerías. Otros países disponen de amplios cultivos y se consume legalmente desde hace muchos años como es el caso de Japón, Corea del Sur y China, así como en gran parte de Latinoamérica (Brasil Colombia, Argentina, Perú…) y, sobre todo, en Paraguay, país originario de esta planta y que ha decidido jugar un papel importante en la promoción y distribución de semillas y variedades que permitan la extensión de su cultivo a nivel mundial. En Europa no se admite su venta como planta alimentaria, aunque en Alemania su consumo es tolerado, siendo uno de los principales importadores y exportadores de Estevia del mundo. Como planta medicinal también está tolerada su comercialización.

La regulación de nuevos alimentos en la UE vigente desde 1997 requiere que cualquier alimento considerado «exótico» cumpla con unas estrictas condiciones de seguridad antes de que se introduzca en el mercado europeo. Para introducir en la UE un alimento por primera vez requiere que se apliquen las condiciones que establece el reglamento sobre Nuevos Alimentos de la UE. La norma distingue cinco categorías de productos, en función de la tecnología aplicada o del origen de alimentos y de sus ingredientes, a la vez que atribuye a las autoridades responsables de seguridad alimentaria de cada país un papel fundamental en todo este procedimiento. Para conseguir que un alimento nuevo entre en la UE, el procedimiento más sencillo es que un país someta a evaluación un producto, enviando su propuesta a los demás Estados miembros para que emitan su conformidad. Las frutas consideradas exóticas como el mango, la papaya, la granada, el té blanco, etc. han aumentado un significativo 26% entre 2001 y 2004, según un estudio reciente. Diversas instituciones científicas denuncian que no se autorice la presencia de la Estevia en el mercado europeo y no se use su potencial nutritivo y medicinal.


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